De lo que se quiere contar a lo que se cuenta siempre acaba habiendo un buen trecho. Por suerte la escritora de la novela que originó la película, Fannie Flagg, participó en el paso al celuloide de su obra. De este modo, los dos tiempos del film –las dos historias estrechamente unidas– funcionan desde el momento en que una bebe de la otra sin que ninguna parezca menospreciada. La que origina el recuerdo, que a priori podría parecer secundaria, aborda un tema tan especial como el poder del relato oral y su perdurabilidad en el tiempo. Además, permite, también, hacer un retrato mordaz de la sociedad actual con un agradable final feliz.
Nada de esto sería posible si Jon Avnet no pusiera –como hace– la dirección al servicio del relato. No se trata pues, como cabría pensar, de una dirección en piloto automático sino de una dirección que, dentro de la narrativa hollywoodiense, consigue transmitir sin aburrir, contrastando todas las posibilidades que ofrece una superproducción como esta sin querer que cada plano cuente quién lo ha rodado. Que las cuatro actrices principales borden sus papeles favorece esto muy estimablemente –aquí el director demuestra gran maestría–. Sobre todo una Katy Bates en un papel vulnerable poco habitual dentro de su filmografía donde, mayoritariamente, sobresalen las mujeres fuertes. Al fin y al cabo, se trata de un relato sobre mujeres fuertes –o en proceso de serlo– que consiguen vivir como quieren, le pese a quien le pese.
Mi nota: 8

jaumecss: Crecí queriendo ser Bond, el King Kong en blanco y negro o el guante de Gilda. Ahora quiero devorar cine del pasado y del presente y mi reto personal es ver las 1001 películas que hay que ver antes de morir.
Twitter:@jaumecss
La vi hace ya mucho tiempo pero me da ganas de volver a verla al leer tu crítica. Historias en paralelo, mujeres fuertes…